Que nosotros sepamos, es primera vez en la historia que Scopen incluye en su estudio bi-anual a las agencias de medios: y qué bueno que así sea porque, si alguien necesita que se les supervise y se le cuiden las manos son esas agencias.

Ahora mismo está circulando en radio pasillo de todo el gremio la noticia de que, tras dos años de manejar su cuenta de medios de forma directa, un importante embotellador de refrescos decidió contratar a una agencia de medios que le ayude en esa labor, misma que de inmediato comunicó a los medios la noticia de la siguiente manera:

-“Qué bueno que te están contratando ya, pero si quieres que lo sigan haciendo tienes que darnos, a nosotros, un 10% de retorno de inversión, más otro 15% en espacios”-, comentaron los felones.

Hablamos de un 25% más, en costos que, a final de cuentas, salen del bolsillo del propio cliente sin que exista garantía de mejores resultados por la inversión. Al contrario.

O sea que qué bueno que Scopen fiscalice ya a las agencias de medios a través de una investigación entre 177 profesionales del lado del cliente que, entre enero y abril de este año evaluaron, entre otras cosas:

  • Remuneración transparente.
  • Capacidad para rentabilizar más y mejor la inversión de los clientes.
  • Relación precio-calidad.
  • Presencia, (o peso), entre los medios.
  • Involucramiento de los directivos de la agencia en el manejo y el día a día de las cuentas manejadas.

Estudio que busca medir las tendencias de la industria publicitaria y la reputación e imagen de las agencias creativas y de medios en este país.

Pues bien, nos es grato informar a nuestros lectores que en los cinco rubros antes expuestos, la agencia de medios No. 1 o mejor calificada fue Quiroga Medios que encabeza en México el amigo Martín Caserta.

Resultado que coincide con la de otros países de la región en donde opera Quiroga.

Scopen tiene como lema corporativo la frase “Conocimiento para la transformación creativa”, mientras que Quiroga se autodefine como “Una agencia que suma”. Nos parece que ambas tienen razón.

La pregunta, que calienta de a madres es obvia: ¿Qué van a hacer las demás?