Cualquier ciudadano que tenga dos dedos de frente en este país dedujo ya que las pasadas elecciones presidenciales las ganó el PRI y Enrique Peña Nieto de pura chiripa.

La primera campaña llevada a cabo por la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota provocó el surgimiento de un movimiento que podríamos llamar “Todos contra el Peje” que contó con la participación incluso del propio Felipe Calderón a fin de convencer al electorado de que no votara por Andrés Manuel López Obrador.

En ese movimiento en donde el principal jugador fue Televisa, quien sintió que la oportunidad era una en un millón y se metió a apoyar a EPN hasta las cachas… con el resultado de que, ahora, los canales de Emilio Azcárraga y sus 4 fantásticos han perdido millones de audiencia. Más la que se acumule esta semana.

Así las cosas, a finales de diciembre de 2016 empezó a correr un fuerte rumor en radiopasillo de todas las instituciones que mueven la comunicación comercial en México, sobre todo entre medios: Alejandra Lagunes Soto Ruíz está donde está haciendo de las suyas porque Televisa  la impuso; fue una de las concesiones que el nuevo gobierno dio a dicha televisora a cambio de su apoyo en el 2012.

Se trata de un rumor insisto, pero que se torna cuanto más creíble si atendemos a la infinidad de tropelías y crasos errores que la Sra. Lagunes ha cometido, de manera notoria y escandalosa, sin que la hayan retirado de su puesto y, mucho menos, llevado a juicio bajo sospecha de corrupción.

Ella, Alejandra Lagunes fue una estudiante de comunicación y una mediocre vendedora de espacios publicitarios en dos-tres revistas de negocios. De alguna manera se las arregló para llegar a ser directora de medios digitales en Televisa, donde su labor ya no fue regular, sino incluso mala.

Hasta que Alejandro Quintero la rescató al darle una diputación del Partido Verde Ecologista. Curul que Alejandra abandonó al poco tiempo para irse como Directora de Imagen y Estrategia Digitales de la Presidencia de la República, justo en Los Pinos. Haciendo uso de un derecho absurdo, de esos que nuestros diputados y senadores han inventado para despacharse con la cuchara grande, Lagunes Soto Ruíz dejó su curul a su marido, otro inútil de nombre Rafael Pacciano, a quien desde entonces todos apodan “Juanito” por obvias razones.

Y al grito de “a mí que me pongan donde hay” desde el 2012 Alejandra ha conformado un grupo de 4 agencias paleras, en las cuales va a parar cuanto concurso de mercadotecnia digital se conoce por parte de cualquier dependencia de gobierno, sea esta cual sea.

Dos de dichas agencias, que siempre ganan “por órdenes de mero arriba” según sostiene Lagunes, son Agavis y Matomy. Pero hay algunas otras, insisto, cuyo nombre puede conocerse con sólo checar el Diario Oficial: porque siempre ganan, de todas, todas. Como si no hubiera otras miles de agencias digitales en México. De esta manera, según cálculos conservadores, se estima que Alejandra ha desviado hacia sus compinches, un promedio de 80 millones, en lo que va del sexenio.

Como era de esperarse, las quejas de todo el mundo, empezando por los propios secretarios de gobierno han ido creciendo hasta convertirse en un clamor, sin que Presidencia haga nada por remediar tan escandalosa situación. Porque, además, las campañas realizadas en la red por Alí-Babá y sus 40 ladrones han servido para lo mismo que la Carabina de Ambrosio o la Corneta de la Tía Justa: son un completo fracaso.

La imagen de EPN, del PRI y del gobierno está cada día peor. Y ellos, Ale y la banda de Huipanguillo, son los culpables en gran medida. Para colmo, cuando hará cosa de dos años le preguntaron a la Sra. Alejandra Lagunes por qué la imagen del presidente iba de mal en peor, ella no tuvo ningún reparo en contestar “yo no tengo la culpa de que el señor tenga tan pésima imagen”, en vivo y a todo color, en cadena nacional y horario AAA por el Canal de las Estrellas.

La señora aceptó que, en lo que se supone es su responsabilidad, las cosas andan por los suelos. Entonces: ¿si es tan mala en lo que hace, es sospechosa de corrupción en infinidad de concursos arreglados e incluso hace burla de quien se supone que es su jefe… por qué la siguen teniendo ahí? Es aquí donde la sospecha de que Alejandra Lagunes es una imposición de Televisa se robustece y adquiere visos de una gran verdad. Porque en ninguna parte del mundo nadie puede ser tan importante y ser tan abiertamente sospechosa de corruptelas como lo es, aquí, la Sra. Lagunes.

Todo lo cual viene a desmeritar aún más la imagen de Televisa en un momento en que la empresa, al menos en lo que a TV abierta se refiere, se encuentra al borde de la quiebra por los múltiples errores que ha venido cometiendo justo desde poco antes del 2012. Obvio que las razones de dicha mala situación de las televisoras son muchas y muy variadas: pero una de ellas, cada día más importante, fue la manera en que la empresa se ligó al PRI que ya nadie quiere. Y menos a quienes lo apoyan.

¿Qué por qué publicamos todo esto ahora y de nuevo? Porque, después de dos años de no ejercer ningún presupuesto considerable para publicidad en medios, el Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), ha anunciado que en este 2017 retornará esas inversiones. Sólo que ya alguien está visitando a los principales medios del país para repetirles un conocido estribillo; “sólo se van a contratar los medios que Presidencia, los de hasta arriba, ordenen”.

¿Y quién cree usted que es esa persona que se limpia con la imagen incluso de presidencia? Acertó: es Alejandra Lagunes.