La semana pasada se recibieron en esta casa editorial un par de truzoneros (léase calzones) dirigidos a este servidor: que me quedaron como tiendas de campaña porque ya no estoy tan gordo, pero se agradece la intensión.

Íntimo obsequio, (¡oh, my god!), que llegó acompañado del catálogo N°2 de 2017 de Vicky Form. La marca patrocinadora: y me encomiendo a Dios porque dicho folleto, (tiene 304 páginas más forros), está lleno de modelos con ropa de esa que abriga mucho porque así calienta… ¡qué mujeres, Señor! Son chicas de esas de las que antes me daba miedo que me dijeran que no y ahora temo que me digan que sí.

Con el pulso vacilante de tanto forro me encontré que Vicky Form ya superó de todo a todo la simple venta por catálogo y ha convertido a este medio en toda una herramienta de promoción e incluso de capacitación, con consejos sobre cómo vender y ganar más.

Incluso ofrece cursos de capacitación en línea, gratuitos, en La Universidad de la Actitud. Y con otra: la marca ofrece ya entrega inmediata a sus distribuidores a través de una flotilla propia de unidades de reparto.

Hojear tan espectacular catálogo no sólo es un agasajo para la vista por la buenura de las carnes que ahí se muestran, sino también un divertidísimo ejercicio mental por los ingeniosos albures que ahí se recitan. Como por ejemplo: “yo digo cuándo nos vamos o nos venimos”.