Descanse en paz Bertha Maldonado «Chaneca»

Falleció el pasado 18/05/2020 y fue una de las grandes mujeres, creativas publicitarias, del siglo XX. Aunque pese a su voluntad, ya que siempre fue de ideas izquierdosas: creía en una mejor y más justa distribución de la riqueza… aunque de dientes para afuera.

Yo la conocí en 1973, (ya llovió), cuando me contrató para trabajar en su grupo, en McCann Erickson- Stanton de México como copy writter o redactor de textos. Ella se llamaba Bertha Maldonado y había nacido, en 1928, en el entonces Distrito Federal. Por aquella época ella estaba casada con Fernando Rafael, de quien se divorció poco después. Creo haber sido «el copy que más duró a Chaneca», casi dos años, para ser más exactos, ya que la señora era por entero bi-polar: un día te adoraba y al siguiente te quería matar. Hoy era la más amable y mañana la más terrible majadera.

Nunca nos quedó claro porqué le decían Chaneca. Los chaneques son pequeños duendes de la selva de la mitología mexica, de pequeña estatura y traviesos por extremos, se le aparecen a los borrachos de xtabentún o balché, que duermen entre la jungla. Al parecer a Doña Bertha su apodo se lo puso su ex-marido, Fernando Rafael, quien era originario de Campeche.

Chaneca fue la creativa consentida de James B. Stanton (a) «el chieff», para cuya agencia nuestra amiga hizo muchas y muy creativas campañas.

Eran los tiempos en que se podía ser chisguetero y cualquier ocurrencia, más o menos buena, ganaba la calle y se hacía memorable. Tal fue el caso de «para pan, para pan, para pan Pan Bimbo«, que no vendía un carajo pero fue muy recordado como jingle. O de El Oso Negro, una estupenda botarga que Chaneca mandó a construir para que actuara en los comerciales de Ginebra Oro Negro que producía Hans Beimler.

Después de permanecer por más de 20 años en McCann Erickson México, (ya sin Stanton), Chaneca se retiró y estuvo en algunos lugares donde ya su trabajo no fue tan brillante: hizo la campaña de Pan Breddy que fue un estruendoso fracaso. Permaneció muchos años en la dirección de publicidad de La Jornada, donde más bien la tenían como santa de procesión. Sus últimos y más recordados éxitos fueron algunas campañas para Andres Manuel López Obrador, de quien fue su publicista de cabecera y para él hizo algunas frases tan memorables como «ya sabes quién» y «el frijol con gorgojo».

Al morir, Chaneca tenía 92 años de edad. Pero no lo parecía: en agilidad mental, inteligencia y creatividad seguía siendo de primer mundo. No por nada era gran amiga de Augusto Elías Arturo Olivé, ambos nonagenarios, con quien mantenía la difunta una gran amistad.

Vaya desde aquí nuestro más sincero pésame a sus hijos y sus nietos. Abuelas así son las que hacen falta en este mundo.

Por otro lado, me complace mucho el que, en la esquela en cuestión que el grupo de Ex-Macanes publicara en Reforma el pasado día 20 de mayo, se haya reproducido el logotipo de esa agrupación, donde aparece el slogan «La verdad bien dicha» que es de mi autoría.

No cabe duda que algo le aprendí a Chaneca.

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