Si en estos días saliste a la calle, querido lector, de seguro te encontraste con algunos de los muchos anuncios espectaculares que la Sra. Margarita Zavala mandó a colocar por casi toda la ciudad como para que todos nos demos cuenta de que le anda tirando a lo grande.

La primera pregunta que uno se hace es de dónde salió tanta lana para tanto anuncio. Y luego quién diablos le está haciendo “la creatividad” si es que así se le puede llamar a un chorizo de más de 20 palabras, carente de concepto y estrategia, que no ofrece nada al electorado. Porque es claro que todos queremos vivir en un país mejor, pero la campaña no nos dice nada sobre cómo lograrlo.

Andrés Manuel López Obrador y su publicista, la Sra. “Chaneca” Maldonado han de estar que se mueren de la risa ante la ineptitud de la dizque publicista Doña Margot, que sólo le están robando su dinerito y quemándola, como inepta, ante la ciudadanía.

Según nos dicen, esos contenidos los hace un español, dizque experto en mercadotecnia política, con quien el matrimonio Calderón-Zavala lleva ya trabajando años. Pero que, insisto, parece que los está robando: cualquier estudiante de primero de licenciatura en comunicación sabe que, en un espectacular, lo esencial es la idea, ese “algo” con lo que el público se identifique y lo mueva a reflexionar. “Algo” de lo que los anuncios de Doña Margot carecen por completo.

Pregunta: ¿qué no les convendría más contratar a un publicista mexicano, que deveras conozca al mercado nacional, en lugar de un baturro que se nota que no sabe ni siquiera lo que es subirse al Metro de la CDMX?

Porque, para hablarle y llegarle al pueblo hay que vivir junto de él, entrarle a las tortas de tamal y al champurrado en lugar de hacer simples apreciaciones desde lejos. En este caso, Doña Margot, los toros no se pueden ver desde la barrera: hay que arrimarse a los cuernos.