El coronavirus exhibe la grave desunión que priva entre la industria de la comunicación comercial en México

Tenemos que reconocerlo aunque nos duela: la epidemia del coronavirus nos agarró como al Tigre de Santa Julia: de improviso y con los pantalones abajo. (Nótese que ponemos el apodo de tan célebre ladrón en negritas).

Algunos, solo unos cuantos de este sufrido gremio, reaccionamos dos o tres segundos después, otros a las mil quinientas y a otros no pocos aún no les ha caído el veinte. Con lo cual el virus generó una segunda pandemia, aun más peligrosa que la primera: la de la desinformación.

Los profesionales del ramo nos atuvimos al Gobierno y éste no hizo nada: no lo hizo porque, ya nos dimos cuenta, no sabe. No sabe ni en dónde tiene la cabeza. Y ante la esquizofrenia de un presidente que vive en su mundo aparte, alejado de la realidad, casi todas las dependencias del gobierno se lanzaron, por propia iniciativa, a hacer dizque campañas a cual más de equivocadas en sus ejecuciones. Que no en sus objetivos, aclaro, pero el camino al infierno siempre está lleno de buenas intenciones.

Ya estamos haciendo las debidas pesquisas para poder dar el dato a nuestros lectores de cuántas campañas, cada una con un lenguaje distinto, se hicieron con el mismo objetivo. El Seguro Social, el IMSS, Gobernación, la SEP… puede decirse que en un loco afán de lucirse a lo güey, cada dependencia hizo sus propios mensajes. Con lo cual, al final, el público terminó hecho bolas.

¿Pa’qué tantas vueltas estando el piso tan parejo? Decía mi primo Genaro, de allá del Saucito, Monterrey. Seguramente, mis sufridos lectores recordarán algún spot al respecto del “Gobierno de México” en donde se recomienda al radioescucha lavarse las manos; estornudar de etiqueta; no saludar ni de abrazo, ni de beso, ni de mano; usar tapabocas y mantener una sana distancia: cinco acciones distintas rematadas por la frase, otra vez “Gobierno de México”, que alguna dama, parienta de alguien del gobierno, seguro grabó en el excusado. ¿Qué creen? Que ya me está entrando la duda si la locutora de marras no será la Sra. Sánchez Cordero. Digo, se le oye.

El chiste está que, entre dimes y diretes, la industria de la comunicación y la mercadotecnia de México, dejó pasar una oportunidad única para tomar la batuta, organizar a su gente y decirles a los burócratas cómo es que se hacen las cosas bien. Porque, para seguir con el ejemplo de los spots atiborrados de argumentaciones, hace ya casi un siglo que Rosser Reeves demostró que el público solo retiene una argumentación, o tema, de cada mensaje. O sea que si el concepto a tratar iba a ser “lávate las manos”, todos los segundos disponibles deberían haber hecho hincapié en un solo argumentos. Con lo cual podría haber habido más recomendación. Pero al parecer se trató de darle en la madre al presupuesto: atáscate ahora que hay lodo.

Insisto en que, si tuviéramos unidad entre los publicistas y hubiera un organismo líder, de inmediato este tenía que haber alzado la mano para decir: voy a hacer las cosas bien. Pero, por desgracia no lo hay.

Hace poco menos de un año asistimos emocionados a la continuación de la estafa de la AMAP, con la creación de AVE (Alianza por el Valor Estratégico de las marcas) una nueva asociación en la que, se suponía y ahora sí, íbamos a caber todos. Hubo discursos, aplausos, brindis y hasta lágrimas. Y no pasó nada. Ya pasó un año y nada.

AVE no hizo nada ante el coronavirus. Ni la ANP, ni AMAPRO, ni PRORP, nadie. Ni qué decir de CICOM a la que Lorena Carreño mató hace años. Pudiendo lucirse como los héroes en la batalla contra la desinformación, preferimos quedarnos instalados en nuestro confort.

Solo para terminar –y ya que estamos en tan trascendental tema- hay un hecho sobre el que creemos sumamente importante llamar la atención de todo el gremio. (Y, otra vez, lo ponemos en negritas). La única institución de la comunicación comercial de este país que se puso a la altura de las circunstancias contra el coronavirus y actuó de manera rápida y eficaz, fue el Consejo de la Comunicación quien, en menos de tres días, cuando la cosa apenas empezaba, lanzó su campaña “Cuida de ti, cuida de todos”. Un mazazo demoledor: claro y contundente. La respuesta a la mano. Con desarrollos bien hechos, para TV, radio, gráficos y exteriores. ¿Y qué pasó después… por qué no se usó como concepto rector… a qué el desperdicio de talento y recursos… por qué?

Insisto: nos urge estar más unidos.

Puede gustarte también. . .

0 Opiniones en “El coronavirus exhibe la grave desunión que priva entre la industria de la comunicación comercial en México”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *