El Heraldo cabalga de nuevo

¿Se acuerdan ustedes de El Heraldo de México? Fue un periódico pedorro que surgió en la década de los sesentas, de  tendencia ultraderecha, fundado por la familia Alarcón, de origen poblano. Para más señas, dicen ellos, los Alarcón que encabezó Gabriel Alarcón, fueron guaruras del señor Manuel Espinoza Iglesias, quien a su vez fuera el dueño original de Bancomer.

El Heraldo del siglo pasado fue muy popular entre la clase pudiente del siglo XX, entre los que comían frijoles y eructaban pollo, gracias a su sección de sociales, que editaba Nicolás Sánchez Orozco, su editor de sociales, quien al final se murió de un pasón.

Luego, ante la indolencia de sus herederos, a quienes todo les valía madre, El Heraldo de México vino a menos y, ya quebrado, fue adquirido por José Gutiérrez Vivó, el mamón de mamones, muy bueno como comentarista radiofónico, (fue titular de Radio Red), pero pésimo como hombre de negocios: de hecho su fracaso en la radio se debió a que nunca entendió que existe una ley que determina, en el mercado, lo que uno puede cobrar: nadie puede vender el kilo de tortillas a 30 pesos para cuando todos los demás lo dan a doce.

Y obvio, Gutiérrez Vivo tronó como ejote: con tanto escándalo que se tuvo que ir, huyendo a los EU, antes de que lo metieran a la cárcel por las múltiples deudas que nunca pudo pagar por iluso. Eso sucedió hace más de 10 años y desde entonces el edificio que El Heraldo tuvo en la Col. Doctores luce abandonado.

Ahora resulta que van a revivirlo: que volverá a publicarse, a partir de mayo de 2017, bajo la dirección de un tal Franco Carreño, un total desconocido, quien de periodismo no entiende ni pío. Lo cual nos lleva a deducir que se trata de una maniobra política 100%, que poco o nada va a aportar al medio periodístico, tan ávido de buenas ideas que le permitan superar la competencia digital.

Los políticos siguen creyendo que el público es un tarugo al que es posible seguir vendiéndole las mismas mentiras de cuando el PRI era el amo del circo. Y no es así.

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