Ya antes hemos señalado en esta misma columna que, si Enrique Peña Nieto ganó las elecciones presidenciales del 2012, ello se debió al cúmulo de errores garrafales que cometió Josefina Vázquez Mota.

Lo malo es que EPN y su coordinador de campaña, Luis Videgaray, deveras se la creyeron el que ganaron por méritos propios. De ahí que Peña Nieto haya nombrado a Videgaray como el Secretario de Hacienda durante los primeros 4 años de su gobierno: cosa que Luisín le agradeció convirtiéndose en el peor secretario de HCP de México durante lo que va de este siglo.

Si no me crees, querido lector, checa sólo este dato: la deuda pública asciende ahora al 50% del PIB. Recibieron un país con finanzas sanas y ya nos volvieron a endeudar hasta las cachas. Y eso, hay que decirlo, no es culpa más que de Videgaray.

Sólo que él, el mamón de mamones del gabinete, es el consentido del presidente. E hizo tantas pendejadas que no quedó más que destituirlo, (bendito sea Dios), para taparle el ojo al macho. Pero EPN insiste en que él, Videgaray, es su delfín y a toda costa insiste en dejarlo como a su sucesor, (seguro para que le cubra la espalda).

¿Qué hacer, entonces, para darles una voltereta a tan sombrías perspectivas del PRI? Pues aprovechar la visita de Donald Trump para plantearle la siguiente posibilidad, que repito de manera hipotética:

“Mira Donald –dijo EPN- Luis Videgaray  está más quemado que un judas en Semana Santa y está muy difícil que gane las próximas elecciones a lo derecho. Así que nosotros te vamos a apoyar de todo a todo: sólo te pedimos que, de acuerdo a tu personalidad, cada que abras la boca nos eches tierra a los mexicanos.

Acúsanos de todo lo malo que se te ocurra: amenázanos con cuanto se te ocurra que nos podamos asustar. Decláranos la guerra, si te parece. Mientras aquí, en México, vamos a nombrar a Luis Videgaray Secretario de Relaciones Exteriores con la consigna pública de negociar contigo para que le bajes e incluso incumplas tus amenazas.

Así cuando llegues al poder, declaras que tenías pensado darnos en la madre con tal o cual medida… pero que Luis Videgaray ya te convenció de no hacerlo porque es un diplomático brillante y chingón. Y, como quien no quiere la cosa, México se salvó: con eso la imagen política de Luis se va a ir a las nubes y chance, en un descuido, hasta vuelve a ganar el PRI las elecciones… ¿qué te parece?”, dijo EPN en la imaginaria plática que ahora presentamos.

Insistimos en que es fantasía pero, conforme a todo lo visto, podría ser verdad. Una verdad que le costaría al país muchos años más de hambre y enfrentamientos por lo que instamos a nuestros lectores a no creer, más, para nada, en Videgaray.

De que el señor es inepto, lo es hasta la pared de enfrente. Y sería una tragedia el que llegara a la presidencia.