De antemano sabemos que lo que vamos a decir no les va a gustar a muchos, pero alguien tiene que decirlo.

Siempre hemos percibido al Sr. Gabriel Guerra Castellanos como a un ex-periodista de la fuente política, a lo mejor muy bueno para las RP con las dependencias del gobierno y sus funcionarios, pero que carece por entero de sentido comercial. Al menos así nos lo ha demostrado de un tiempo para acá a través de su agencia de RP Guerra Castellanos.

Prueba de ello fue el desastroso intento de presentación de un nuevo producto de BIC: el BIC Soleil Sensitive que es un rastrillos para rasurar vellos sin que las delicadas pieles femeninas se irriten.

En el desayuno de prensa en cuestión todo les salió mal porque, para empezar, arrancaron tarde: citaron a las 9 y fueron sirviendo los alimentos a las 9:40. Luego, pusieron a hablar a una “health couch”, de nombre Chris Naffah, quien agarró el micrófono y ya no lo soltó diciendo puras cosas obvias. Que si hay que comer bien, hacer ejercicio, pensar positivo y demás que aburrieron al respetable. La chica está bastante guapa pero no era el momento de que hablara tanto y de forma tan monótona.

Total, que a las 10:45 todos los periodistas se empezaron a retirar, sin que Chris dejara de parlotear y sin que se hubiera presentado, para nada, el nuevo producto en cuestión… ¿qué es BIC Sensitive, para qué sirve, cuáles con sus beneficios, con qué se come…? Nada de eso se dijo dentro de un horario lógico para quienes, como los periodistas, tienen el tiempo medido dados sus múltiples compromisos.

Y el colmo: se fueron a hacerlo todo dentro del Hotel Four Seasons, que ya sabemos que es el más caro de la CDMX. Se gastaron una lanota sin el menor sentido comercial. Estamos de acuerdo en que haya softsell, pero lo que estos señores hicieron fue nothingsell.

Todo se aclaró cuando a pregunta expresa nuestra, la gerente de marca de rastrillos de afeitar nos respondió: “trabajamos con varias agencias de publicidad (¿?) pero esto preferimos manejarlo con Guerra y Castellanos”.

¡Nooo, pues sí…!

Se trata de una práctica, que se está volviendo vicio, de querer que los eventos comerciales los maneje una agencia de RP cuando estas últimas, por su tipo de negocio, carecen de sentido comercial. Con los pobres y desastrosos resultados antes mencionados.

Porque GC no es la única empresa de su tipo que cae en dichos errores: de hecho la mayoría de ellas están en las mismas. Todas por la miopía, por parte de los anunciantes, de no dejarse asesorar por un buen publicista.

BIC, se aprecia de inmediato, es un anunciante más bien modesto, de escaso presupuesto, al que le convendría más trabajar con una sola agencia de publicidad, en lugar de hacerlo con varias que, por lo mismo, no saben recomendarles con un atinado juicio comercial.

Y bueno: la raíz de todo el problema estriba en que, a menudo, es el cliente el que no se deja asesorar. El que piensa que, como va a pagar, sólo él tiene la razón.

Lástima porque, así, no hay presupuesto que luzca y ofrezca buenos resultados. Y lo dicho: “no tiene la culpa el indio…”.