La isla de Clipperton: otra gran prueba para Luis Videgaray

En medio de la inmensidad del Océano Pacífico, a más de mil kilómetros de las costas de Acapulco, existe una pequeña isla, de apenas 8 km. de circunferencia que, desde la época de la colonia sirvió como escala a la Nao de China, en un viaje de Manila a Acapulco.

Y desde entonces quedó registrada como perteneciente a la Nueva España, primero, y al México independiente después. Pero eso, en épocas de Porfirio Díaz se mandó allá un destacamento de soldados encabezados por un capitán de nombre Ramón Arnaud, expedición que terminó mal porque, al renunciar Don Porfirio a la presidencia, el contingente fue olvidado, muchos murieron y sólo fueron encontrados hasta 1917.

Entre tanto, se vio que la isla era rica en guano por lo que muchos países le entraron al pleito por su cachito de tierra: Inglaterra, EU y Francia trataron de quedársela pero, insistimos, consta en la historia escrita que la Isla de la Pasión o de Clipperton desde un principio perteneció a México.

Así las cosas, un buen día un tribunal internacional encabezado por el rey Víctor Manuel de Italia dictó que la isla pertenecía a Francia y los mexicanos, babosos, lo aceptamos sin chistar. Es más, en 1993 la cámara de diputados de México, obvio encabezada por el PRI, dio ese Vo.Bo. a tan infame e injusto laudo. (Que, insisto, hubiera podido revertirse).

La única condición que nuestro país puso para renunciar a sus derechos fue que en las aguas del islote se permitiera la libre pesca de naves mexicanas… y el acuerdo vence ya, ahora, en el 2017. Por lo que Francia ya avisó que, si queremos seguir pescando atún ahí, habría que pagarle 42 centavos de uso por cada kilo del sabroso y nutritivo pescado: porque, a Corea, los franceses ya les cobran un millón doscientos mil euros, al año, por ese concepto.

Ya antes hemos señalado aquí que no existe una nación más imperialista y racista que Francia y hechos como estos lo comprueban: no contentos con hacernos la majadería y la burla de presionar hasta que nuestro inepto gobierno liberó a la secuestradora, asesina y malhechora de Florence Cassez, donde se limpiaron con nuestra bandera, ahora quieren venirnos a cobrar lo que es nuestro.

Y falta que el Gobierno lo permita ahora que, en la SRE está el aprendiz de Luis Videgaray, el peor secretario de hacienda que ha tenido México en este siglo, (ya nos endeudó hasta la coronilla) que ahora se apuesta a lidiar con el toro de Clipperton (a ver si, para variar, no hace otra vez el ridículo).

¿Qué cómo me enteré de todo esto?

Leyendo el libro de “Clipperton, una historia de horror y gloria” escrita por Gabriela Arnaud, y narrada por Ramón Arnaud Rovira, el único ser humano, mexicano desde luego, que ha nacido en esa isla.

Convocamos a nuestros lectores a unirse a la causa para que los franceses no nos vuelvan a ver la cara. Pasen la voz y manténganse al tanto en amigosdeclipperton.mx@gamil.com www.clipperton.mx

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