La primera y más demoledora lección del Círculo de Oro 2020 es solo una: ya es hora de que “los betabeles” se retiren

Hace 25 años, en los inicios del Círculo Creativo de México, Ana María Olabuenaga tuvo la osadía de lanzarse como candidata para presidir esa entonces novel asociación. Y ardió Troya: con decirles que, entre otras cosas, Rodolfo Cavalcanti y Simón Bross se agarraron a madrazos les digo todo.

Pero los jóvenes, que lideraba Ana María insistieron, ganaron y todo les salió bien pese a los temores de los vejetes entre quienes se encontraba quien esto escribe. Ahora, en 2020, la historia vuelve a repetirse y la misma camarilla, que ya lleva fácil 15 años mangoneando al Círculo de Oro, se aferra a su vieja idea para pretender que las cosas se sigan haciendo igual a como ya las llevamos viendo desde hace 3 lustros. Solo algunos muy inteligentes, como Pepe Beker, Raúl Cardós, Yosu Arangüena y dos que tres más han tenido el valor y la fortaleza necesaria para reconocer que su tiempo ya pasó para dar paso a las nuevas generaciones.

Por desgracia sobreviven algunos vejetes, todos buenos amigos y mejores personas que, sin embargo, no entienden que así es la vida. Son amigos, insisto, pero están tan equivocados como Verónica Flores, Miguel Ángel Ruiz, Héctor Fernández, Luis Gaitán, y no pocos más que solo se balconean para recibir ene y mil críticas, por su oscuro proceder, por parte del respetable público.

Porque, para empezar… ¿a quién se le ocurrió nombrar como jurado a Liliam Córdoba, que ya ni siquiera trabaja en México… en dónde tenía la cabeza Esaú Vázquez cuando le negó una de esas presidencias a Carlos Oxte, que estaba en todo su derecho, para nombrar a alguien más porque el mencionado Sr. Oxte “no comparte nuestros criterios”?

¿Somos demócratas o somos el club de cuates donde unos a otros se prestan la silla de la presidencia, siempre los mismos plagados de vicios y errores que no hemos querido ver por miopía senil?

Por favor: no vengan a hacerse los jóvenes muchachitos porque ya no les queda. Su tren se está pasando y ustedes se aferran al estribo sin más excusa que la del amor propio: defiendo su ego, como buenos creativos, pero eso ya no se vale.

No es posible que el Círculo de Oro 2020 haya tenido 107 finalistas si después no ganamos ni un león de bronce en Cannes. E insisto: yo soy el primero en aplaudirles por lo que ustedes hicieron hace diez o más años… pero eso ya es viejo. Paso a la juventud: pónganse a trabajar en lo que viene, que los tiempos nos son fáciles.

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