Le llueve en su milpita a McCann México: corren a Xavi Carro, transfieren a Nicolás Guzmán y los clientes brillan por su ausencia

¿Qué le pasó a McCann Erickson México? Si vemos su historia en este país, después de un apenado inicio, su corporativo se asoció con el Chief James Stanton y, desde entonces y durante casi medio siglo, la agencia entró en una era de vacas gordas durante la cual creció y creció hasta convertirse en la número uno de México: tuvo directores de la talla de James McConell, Santiago Hinojosa, Greg Birbil y Carlos Herranz quien, sin duda, fue quien puso a McCann en el liderazgo absoluto en el panorama nacional.

Después vino la debacle: McCann Erickson México es víctima de las políticas de los corporativos internacionales, a los que no les interesa más que el dinero y a la hora de tomar decisiones la lana los ofusca y son incapaces de pensar en el largo plazo. A ellos lo que les interesa es el ahora y la marmaja aunque mañana se los lleve patas de cabra como ahora está sucediendo con McCann México.

Cuando, a la salida de Carlos Herranz, el corporativo nombró a Paul Mejía como nuevo director de la agencia, desde un principio nos dimos cuenta de que se trataba de un viejo lobo, que se la llevaría de muertito y sin grandes aspavientos. Y así fue: McCann Erickson México ni ganó ni perdió: entró en una calma chicha como presagio de la tormenta que se avecinaba.

Cualquier buen director, con cierta experiencia, sabe que a una buena época sigue otra mala y Mejía debería de haberse preparado para ello. No lo hizo, así cuando llegó el momento de su justa promoción a director de la región Paul cometió el peor error de su gestión: dejó en su lugar a Nicolás Guzmán, alguien que tal vez fue un buen director de cuentas pero que, cuando llegó a la presidencia, alcanzó su nivel de la más absoluta incompetencia, se encerró en su propio mundo y acabó por llevar a McCann México a la nada.

Porque en los tres o cuatro años que Nico estuvo al frente de la agencia, de esta nunca salió noticia alguna: no hubo boletines ni ruedas de prensa; nunca se supo qué pasaba entre sus clientes y ella, jamás informaron de una nueva cuenta conquistada. Nada, nada, nada: pareció que la agencia la dirigía un autista, encerrado en una realidad propia y punto.

Pero, sin duda, el peor error que Nicolás Guzmán cometió cuando fue director de McCann México, fue el contratar a Xavi Carro como Vp Creativo de su agencia, quien resultó ser un fiasco total. Al punto, cabe resaltar que, en esos momentos, McCann México había logrado consolidar ya un excelente grupo creativo, con logros tan memorables como “¿Y la Cheyenne apá?”; la taza de Nescafé y otras… que se fueron por la borda cuando Xavi y Nicolás se encargaron de correrlos para que, después, el baturro pasara todo el tiempo sin hacer nada. Hasta que venció su contrato y se tuvo que ir.

Pero el experimento costó a la oficina de México un dineral, aparte de que puso su prestigio en la lona: ahora sólo le queda a la agencia L´Oreal, cuya mayoría de materiales sólo se tropicalizan. Todo lo cual nos viene a demostrar que, en la práctica, las ideas de no pocas agencias transnacionales ya no funcionan: el modelo se acaba. Pero ellas, por fortuna no todas, insisten en actuar como la orquesta del Titanic.

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