Los cadáveres abandonados en las azoteas por los industriales del exterior le hacen mucho daño no solo a esa actividad, sino a toda la publicidad en general

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En la esquina de Viaducto y Minería, con vista poniente, sobre un edificio que parece construido ex-profeso se ve un anuncio de una película titulada “El Niño”, que se suponía se iba a estrenar el 4 de abril. Y ahí sigue, inamovible. Como un vivo y cotidiano testimonio de la ruina en que se han convertido muchas empresas de publicidad exterior en la CDMX.

Pero no se vaya a creer que el anuncio de “El Niño” lo puso ahí una empresa patito: no. La estructura es propiedad de JC Decaux, una transnacional francesa, que se supone es líder del mercado nacional y mundial y que cuando vino a México muchos creyeron que nos iba a enseñar a comer con cubiertos.

Lo malo es que ahora, en la CDMX, para donde quiera que uno voltee, si levanta la cabeza y ve para arriba, el paisaje es casi siempre el mismo: deprimente en extremo. Desolador porque, a ese 92% de disponibilidades, (léase anuncios vacíos), hay que añadir el deplorable estado de las estructuras a las que sus propietarios y/o concesionarios han dado nulo mantenimiento… ¡y ya dan pena!

En el mismo Viaducto, pero en esquina con Av. Revolución, con vista poniente hay una de esas estructuras lastimosas, que antes tuvo a VIPS como anunciante y que ahora se está cayendo: pasó de exhibir las más ricas viandas a lucir famélica. Y es una de las mejores ubicaciones en la CDMX.

Solo para comparar lo que es tener vida, en Periférico y Viaducto, (otra ubicación de primera), hay dos anuncios con vista norte, uno de mayonesa Mc Cormick y el otro vacío: dan ganas de llorar. Y así por el estilo, para donde se vea.

Grupo ATM, tan solo en el tramo de Viaducto al Aeropuerto cuenta con más de 30 estructuras vacías (30), a las que se ha limitado a poner un simple teléfono… ¿y qué no tiene entre su personal a un creativo que le ayude con un contenido más persuasivo y vendedor?

Los industriales de la publicidad en azoteas, (porque a nivel banqueta es otra cosa), tienen que comprender que nadie compra ruinas o cosas feas: porque hasta las prostitutas se arreglan, para verse bonitas, cuando están en la calle.

Si quieren que los publicistas y anunciantes los volteen a ver y los contraten tienen que poner su mejor cara y retirar de la azotea esos despojos que dejó ahí el coronavirus. Digo, porque se supone que eso es lo que venden.

Porque, como se ven ahora las cosas, cualquiera supondría que el medio, que hasta hace poco fue el líder en recordación, ya se murió y lo único que queda a la intemperie son sus restos.

Porque de la vista nace el amor.

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