Cuando, hará cosa de unos tres años, Pedro Egea fue nombrado director de Grey México, nosotros fuimos los primeros en entrevistarlo: nos causó mucha curiosidad que el señor viniera de una gran empresa de marketing digital y supimos que su labor sería de mucho provecho para su agencia. Y no fue así.

No fue así porque, ya lo estamos viendo, entre las redes digitales y los medios tradicionales existen ya una abismal diferencia. Porque en la publicidad hay que ganar pesos y centavos. Y en lo digital se ganan clicks que de ninguna manera son ventas. Para acabarla de amolar, Pedro y su gente confundieron la gimnasia con la magnesia y le embarcaron alegremente en la irresponsable tarea de ganar cuantos premios publicitarios pudieran.

Porque, en efecto, ganaron con truchos, pero perdieron la realidad. Y Grey México fue, en su momento, una de las agencias más beneficiadas con el reacomodo de clientes que se dio con la fusión de Olabuenaga y Leo Burnett. Pero esos nuevos clientes no duraron en Grey ni seis meses. Uno de ellos, WalMart, se salió echando pestes.

Si ponemos en una balanza los honores que Perico y su equipo ganaron con truchos y lo comparamos con el negocio que eso les acarreó es fácil deducir que, con los dizque premios, Grey perdió muchísimo.

Y es que los premios no se comen. Pero el Sr. Egea insistió e insistió esperando en que ganar premios, aunque fuera a base de truchos, le iba a generar la buena prensa que él se rehusó a pagar “por falta de presupuesto” cuando ahora, todos lo sabemos, las notas periodísticas hay que pagarlas.

Aclaramos que Pedro Egea no nos cae mal: es más, nos parece un buen muchacho. Con un solo defecto, si nos permiten señalarlo: el señor no es publicista. Apenas está aprendiendo. Y hoy en día lo primero que hay que saber es que los truchos son mentiras. Y nada se puede construir a base de mentiras.