Perdón por tanto escándalo: pero insisto en que las mujeres demandantes en #MeToo Agencias y Creativos, deben encarar sus acciones sin escudarse en el anonimato

Mi amiga Ana María Olabuenaga, quien asegura ser mi fan, dice que me admira porque en El Publicista “siempre está la neta”. La verdad que públicamente pedí a ustedes, mis queridas acosadas, a través de que se atrevan a salir del anonimato para dar la cara ante los maleantes que las hicieron víctimas.

Tengo entendido que mi nota del mediodía del viernes 29/03/19 no fue del agrado de todas ustedes: nunca en mi vida me habían refrescado tanto a mi pobre jefecita. Siento que el estilo festivo y desmadroso con el que suelo escribir las hizo enfurecer a no pocas.

Discúlpenme por favor: si tiene que haber una primera disculpa en esto del #MeTooAgencias, que sea el mío. Lo cual no obsta para que conste que creo que tengo razón: como están ahorita las cosas en eso del acoso en las agencias no vamos a llegar a ningún lado. Son verdades a medias, expresadas del anonimato y con la mano que tira la piedra y después se esconde. Tienen que dar la cara: sean creativos. Eso sucedió con el productor de Hollywood que empezó todo lo del #MeToo y que ahora está en el bote y que quién sabe cuándo salga.

Insisto en que como se están ahora manejando las cosas hay en esa lista muchas personas decentes, (¡quien lo hubiera creído!), por las que yo incluso metería las manos al fuego.

Y pongo el ejemplo de Manuel Juárez, quien es un caballero y un profesional en toda la extensión de la palabra. Lo conozco desde hace más de 40 años y mis respetos. Si acaso es galán y conquistador. Pero para nada acosador.

¿Otro ejemplo? Santiago Pando, creativo de los buenos y profesional a carta cabal, quien siempre ha estado enamorado de su esposa. Él es el único hombre, que yo conozco, que escribió y publicó todo un libro de poemas, que él escribió, dedicados a su señora. Y conste que todos saben que Santiago y yo NO somos amigos.

Y por el estilo, en probidad y honestidad, están Rafael Domínguez, Ricardo Molina, Carlos Vaca, Pepe Montalvo y muchos más que, todos sabemos, son personas decentes.

Su presencia en la lista de #MeToo Agencias y Creativos solo desvirtúa la credibilidad de ese documento: si quieren que les creamos, las denunciantes deben pasar de anonimato a la legalidad… ¡que sean creativas!

El último número de la revista Selecciones del Reader’s Digest menciona que una de las condiciones de la creatividad es la capacidad de mantener frente fría, para tomar decisiones acertadas, en los momentos de crisis y/o dificultad.

Ahora tienen ustedes, señoras denunciantes, la posibilidad de que sus acciones trasciendan y que las cosas que están mal en las agencias, cambien para bien y para siempre. Fíjense todo lo que pueden lograr: y den la cara, salgan de la penumbra. Todos se los vamos aplaudir. Y cuenten con El Publicista y sus medios para difundir todas sus verdades de manera irrestricta.

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