Hace unos meses dimos en esta misma columna la noticia de que Gabriela Inclán es la flamante directora comercial de SSL Media, empresa dedicada a la publicidad exterior y que preside el amigo William Narchi, (para más señas, ahí también tienen adoptada a mi vieja). Su director de mercadotecnia es nuestro otro viejo amigo Germán Zimbron; (¿se acuerdan ustedes de él?), que endenantes estuvo en Banco Santander.

SSL Media operan, entre otros casos, publicidad en aeropuertos con estructuras tradicionales y digitales. Ojo: cuando digo digitales me refiero a pantallas que hacen maravillas porque están al ras del suelo y pueden proyectar movimientos, interactuar con el espectador, poner sonido y hasta olor, (la de Cancún, por ejemplo, huele a copal). Y tienen otra donde la estrella es una ballena que hace ruido mientras nada. Y que, conforme al paso del público, se llena de pececillos de colores… ¡aaaaarroz!

El problema aquí es enseñarle a la planta creativa de las agencias todas las posibilidades, que son muchísimas, de las pantallas de SSL Media, ya que las mismas son de una gran variedad de formatos y performances.

Porque, desde el punto de vista de quien esto escribe, la verdadera ventaja de SSL Media es que opera bajo la filosofía de menos es más. Es decir, tiene pocos espacios en el aeropuerto, pero bien acomodaditos para que luzcan mejor y, lógico, la marca se vende más. Con esa manera de pensar SSL Media está a punto de empezar a vender el Aeropuerto de Cancún, donde tiene 69 estructuras entre tradicionales y digitales, que se ven de lujo.

Para que te des una idea de la calidad de la melcocha, querido lector, tan solo en una de las salas del Aeropuerto de la Ciudad de México hay más de 700 anuncios, lo que hace lucir atestada el área. Y, lógico, luce ya anticuado en comparación con las ultra modernas sedes aeropuertorias que hay ya en el interior del país.