Rasgos faciales como llave de acceso a información privada

Es bien sabido que el mundo atraviesa una época brillante con respecto a los avances tecnológicos, con actualizaciones continuas en todos los ámbitos digitales, sin embargo también es de críticos y precavidos considerar el flujo de información que requieren estos avances para conseguir sus fines. Por lo anterior, es importante que en esta era, la sociedad piense críticamente y aprenda más sobre el potencial que los datos tienen a diferentes escalas.

Constantemente se lanzan al mercado nuevos gadgets, entre ellos smartphones con  reconocimiento facial donde se proyecta sobre el rostro del usuario una malla de puntos infrarrojos para realizar un mapeo en tercera dimensión asegurando un proceso mucho más puntual en el acceso a los teléfonos, también se pueden ver diferentes aplicaciones para hacer stickers de rostros o hace unos meses se podían cambiar el género mediante las fotografías en redes sociales, siendo la última tendencia en estas, el reto de “10 years challenge”, donde se buscaba comparar una imagen de hace diez años con una reciente. Sin embargo, al estar tan vulnerables a la difusión de los datos como usuario mediante mecanismos en teoría inofensivos, se corre el riesgo de convertirse en víctimas de todo tipo de fraudes desde cargos por compras en línea hasta transferencias por medio de las aplicaciones bancarias o a que se usen los datos personales con fines políticos y económicos.

Para las grandes compañías la seguridad digital es un tema más que relevante y citando al actual CEO de Apple, Tim Cook, quien dijo que “La privacidad está siendo atacada desde múltiples frentes[”, siendo él uno de los principales voceros con respecto a la defensa de los derechos de la privacidad digital. Por lo anterior, surgen proyectos que buscan atender esa necesidad de seguridad, protección y privacidad como Andía que es una plataforma de seguridad tecnológica creada con el fin de proteger al usuario mediante el reconocimiento facial contra el robo de identidad, diferentes fraudes de tarjetas de pago, vulnerabilidades de seguridad en aplicaciones bancarias, la actualización y homologación de procesos como el KYC (por sus siglas en inglés “Know Your Customer”) y autenticación de usuarios. Teniendo privacidad y seguridad en su misión principal, Andia permite que cualquier persona con una aplicación móvil pueda implementar fácilmente sus herramientas y asegurar sus autenticaciones por medio de un simple selfie. Aprovechan el comportamiento del consumidor existente (selfies) para agregar más seguridad a las transacciones y, por lo tanto, reducir la cantidad de fraude. La tecnología única nunca almacena las fotos de los usuarios y garantiza la privacidad (incluso en caso de incumplimiento). Además de eso, también se están utilizando herramientas para acceder y proteger sistemas sensibles. Incluso si se rompen las credenciales de un usuario / empleado, Andia es la última barrera de protección que es imperativa en estos días, ya que los hackeos se vuelven más complejos.

En la actualidad, es fundamental reconocer que las acciones del usuario en plataformas digitales pueden tener algunas implicaciones relevantes, por ejemplo, desde compartir una imagen en alguna red social que si bien ya es un tema rutinario este puede llevar a generar vulnerabilidades no previstas por su manejo distorsionado, por lo anterior es importante tener mayor consciencia y sin caer en paranoia buscar la manera de proteger la información personal en todo momento.  

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